miércoles, 2 de septiembre de 2009

Cuando los miedos no hablan


Siempre me he considerado una persona cobarde, miedosa, tímida y aunque sea difícil de creer puedo considerarme una persona introvertida; soy una persona que tiene mucho miedo a decir todo lo que piensa, que guarda en su mente palabras que se debieron ir hace mucho tiempo.

Las palabras que quedaron en mi mente, nunca llegaron a volar, por la descripción del párrafo anterior, mis miedos; por miedo a decir una barbaridad, por miedo a ser avergonzada, por miedo a avergonzar, por miedo a que mis palabras no estén a la altura de las circunstancias, por miedo a que mis palabras no estén a la altura de los oyentes, pero sobretodo por miedo a herir y salir herida.

No sé porque nunca creí en la frase “nunca es tarde para aprender” quizás porque mi frase es “ya estoy vieja para aprender” o para cambiar, quizás porque ya estoy acostumbrada a quedarme con las ganas de decir algo y no hacerlo y eso es algo que no es de hoy, es algo que es de siempre, por que en mi siempre han ganado los miedos.

No hay comentarios: